Antes de la conquista del continente americano, existieron muchas culturas que dominaban el territorio, uno de los grupos más grandes e importantes fueron los Incas, el imperio con mayor dominio territorial de toda América durante la época precolombina. En este sentido, el origen de su pueblo ha sido objeto de debate y solo contamos con mitos sobre esto.

“Incas” Ilustración de Pierre Joubert

La historia de los Incas

Los Incas, refiriéndonos a la realeza que dominaba todo el alcance de su imperio, eran un grupo de aproximadamente 40.000 personas, de las cuales, no se tienen ningún vestigio de ADN directo que permita rastrear el origen de este grupo de personas. Además, la cultura Inca no tenía ningún sistema de escritura.

De este modo, estudiar su historia y evolución puede llegar a ser una tarea bastante complicada, sin embargo, los científicos han hecho todo lo que han podido con las piezas que han dejado.

Mitos sobre el origen de los Incas

Siguiendo este orden de ideas, algo que siempre ha intrigado a los estudiosos del tema, es saber cómo este grupo de personas se ramificó, para convertirse en el gran Imperio que alguna vez fueron. En esta línea, solamente contamos con dos mitos sobre el origen de estas personas.

El primer mito, habla de Manco Capac y Mamac Oclio, hijos del Dios del Sol, quienes llegaron al Valle de Cuzco o Cusco, luego de un viaje de 500 kilómetros desde el lago Titicaca.

Valle del Cuzco

El segundo mito, habla sobre un grupo de cuatro hermanos y cuatro hermanas que surgieron de una cueva en las colinas de Paccarictambo, pero, solo uno de los hermanos fue capaz de llegar al valle de Cusco junto con las hermanas.

¿Cuál es la verdadera historia?

Para descifrar el origen de este pueblo, se analizaron muestras de ADN de personas que son descendientes del linaje Inca. De este modo, usando marcadores para el cromosoma Y, y para ADN mitocondrial, fueron capaces de descubrir dos haplotipos paternos, pudiendo rastrear el origen de uno en el lago Titicaca y el otro en las colinas de Paccarictambo.

De esta manera, los investigadores concluyen que ambos mitos, probablemente sean versiones pertenecientes a distintos tiempos, de una misma historia real del origen de su pueblo. En conclusión, esto nos demuestra que después de todo, los mitos no son tan falsos como se piensa.

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