Hace aproximadamente 5000 años, cuando la altura media del ser humano era de 1,65 m. ascendía al trono un personaje que marcaría para siempre el devenir de la realeza egipcia.

Sa-Nakht era un gigante, y no un hombre muy alto como podría haber sido Ramsés II, que se dice que podría haber medido 1,80 m de altura y que gobernó Egipto 1000 años después, no, este faraón era extremadamente alto para la época en la que vivió, llegando a los 2 m de altura.

Sus restos se encontraron en 1901 en una aldea llamada Beit Khallaf y desde aquella, los arqueólogos e investigadores que estudiaron este caso a lo largo de más de 100 años, llegaron a la conclusión de que el faraón pudo haber sufrido de gigantismo aunque muchos creen que realmente no tuvo ningún tipo de enfermedad ni descompensación genética, simplemente era predecesor de una raza mítica de gigantes que reinaron nuestro planeta antes de aquel mítico Diluvio Universal. Los Nefilim, otros los llaman Anunnaki, dependiendo de quién lo cuente.

En uno de sus escritos, Julio Africano comenta: “Durante su reinado los libios se rebelaron contra Egipto y cuando la Luna se agrandó extraordinariamente, aterrorizados, se rindieron”.

Cabe destacar que su nombre, Sa-Nakht, hace referencia en egipcio antiguo, a “gran protector” además de ser exactamente como suena Sa y Sanajt, que significa Horus el Protector, nada menos.

Fuente del vídeo: Misterios Sin Resolver

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